biography

Gabo mágico (1927-2014).

Recuerdo aquel jueves 17 de abril del 2014, estaba comiendo mientras veía las noticias, no recuerdo qué noticia pasaba en ese momento cuando interrumpieron por una, aunque todavía no la escuchaba, algo en mi corazón me decía que era mala “lamentablemente acaba de fallecer Gabriel García Márquez”. No pude evitar derramar una que otra lágrima por la gran pérdida y pensar en aquella cita de su introducción en 12 cuentos peregrinos:

Soñé que asistía a mi propio entierro, a pie, caminando entre un grupo de amigos vestidos de luto solemne, pero con un ánimo de fiesta. Todos parecíamos dichosos de estar juntos. Y yo más que nadie, por aquella grata oportunidad que me daba la muerte para estar con mis amigos de América Latina, los más antiguos, los más queridos, los que no veía desde hacía más tiempo. Al final de la ceremonia, cuando empezaron a irse, yo intenté acompañarlos, pero uno de ellos me hizo ver con una severidad terminante que para mí se había acabado la fiesta. “Eres el único que no puede irse” me dijo. Sólo entonces comprendí que morir es no estar nunca más con los amigos. (1992)

Y recuerdo que así fue. Largas filas en el Palacio de Bellas Artes con flores amarillas, las favoritas de Gabo, como le gustaba que lo llamaran sus amigos, le dieron el último adiós al gran escritor, novelista, periodista y cineasta. Gabo decía que mientras hubiera flores amarillas nada podría ocurrirle, sobre todo flores naturales ya que decía que las artificiales eran de mala suerte.

El color amarillo fue esencial en la vida de Márquez, al proyectarla en sus escritos como en Cien años de soledad en la muerte de José Arcadio Buendía y el momento en que el carpintero le toma las medidas para crear el ataúd:

Vieron a través de la ventana que estaba cayendo una llovizna de minúsculas flores amarillas. Cayeron toda la noche sobre el pueblo en una tormenta silenciosa, y cubrieron los techos y atascaron las puertas, y sofocaron a los animales que durmieron a la intemperie. Tantas flores cayeron del cielo, que las calles amanecieron tapizadas de una colcha compacta, y tuvieron que despejarlas con palas y rastrillos para que pudiera pasar el entierro. (García, 1967)

Eso en cuanto a las flores amarillas y sobre las mariposas, que vimos volar sobre Bellas Artes y adornar la Feria Internacional del Libro en Guadalajara 2014 y varios lugares que le rindieron homenaje.

Cuando Mauricio Babilonia empezó a perseguirla, como un espectro que sólo ella identificaba en la multitud, comprendió que las mariposas amarillas tenían algo que ver con él. Mauricio Babilonia estaba siempre en el público de los conciertos, en el cine, en la misa mayor, y ella no necesitaba verlo para descubrirlo, porque se lo indicaban las mariposas. (García, 1967)

Gabriel García Márquez fue mi primer acercamiento a la literatura, en especial con El amor en los tiempos del Cólera, novela donde narra cómo Florentino Ariza queda perdídamente enamorado de Fermina Daza tal cual como pasó con sus papás, Gabriel Eligio García y Luis Santiaga Márquez. En esta novela plasmó mejor aquella historia de amor que a mi parecer no logró mucho en La Hojarasca, quizá por ser su primera publicación en cuanto a novela.

Otras personas que sirvieron de inspiración para sus novelas fue su abuelo, el Coronel Nicolás Ricardo Márquez con el quien se crió hasta los ocho años. Papalelo, como le decía el entonces pequeño Gabo, fue la inspiración gracias a los excelentes relatos así como su afición de consultar frecuentemente el diccionario, lo cual le hizo ganar dinero a Márquez, ya que como él narra en su autobiografía “Vivir para contarla” encontraba los errores en el DRAE y ellos le daban dinero por la ayuda.

Papalelo llevaba al pequeño Gabo al circo cada año y fue él quien lo hizo vivir aquella experiencia milagrosa del hielo que vemos plasmado al inicio de 100 años de Soledad.

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. (García, 1962)

Gabriel García Márquez al principio estudió derecho en la Universidad Nacional de Colombia la cual no terminó. Su mamá siempre lo iba a buscar a un café donde pasaba horas escribiendo y leyendo. A los 19 años se  decidió por pedir trabajo en El espectador, periódico en Aracataca, Taca, como él lo llamaba y así comenzó su carrera como periodista el cual llama “El mejor oficio del mundo”. Esto le sirvió de inspiración para más tarde crear La Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) donde se imparten cursos a periodistas así como la beca Gabriel García Márquez de periodismo cultural.

Retomando al Gabo novelista y la historias que su abuelo le contaba, se puede ver que fueron plasmadas en diversas obras como “El coronel no tiene quien le escriba”, el cual habla de un coronel retirado el cual iba siempre al correo con la esperanza que llegara su jubilación ya que era muy pobre y tenía a su esposa enferma.Con esta obra, fue galardonado en Colombia, su país con el premio Nacional en 1965. Pero no sólo su abuelo le sirvió de inspiración, también su abuela Tranquilina Iguarán fue su gran inspiración para escribir sobre Ursula Iguarán, uno de los principales personajes de su obra 100 años de soledad. De hecho, aquella obra es considerada su mejor creación por el tipo de narración que se dice mucho no logran entender. Al ir leyendo Vivir para contarla, el lector se puede dar cuenta que 100 años está basada en su vida y de su familia.

Con su narración acerca de su pueblo natal y el lenguaje tan coloquial que se presentaba en sus obra, fue parte del Boom Latinoamericano en 1960 junto con otros grandes narradores y pensadores como fueron Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes principalmente, los cuales presentaban ante el mundo a Latinoamérica en sus escritos, además de ser uno de los escritores que plasmó en sus obras el realismo mágico. Este tipo de escritura se refiere a la combinación que existe entre lo mágico en los sucesos cotidianos como lo podemos ver en 100 años de soledad al ver a una Remedios “la bella” volando y desaparecer o a un José Arcardio Buendía loco, atado a un árbol y cuyo fantasma seguía ahí, amarrado.

Gracias a Cien años de Soledad y su narrativa en 1982 recibió el premio Nobel de Literatura cuyo discurso al aceptar el premio fue llamado “la soledad de América Latina”. En cuanto a Gabo periodista, existen varias publicaciones de él llamados “Textos periodísticos” los cuales son antologías por periodos de sus reportajes y crónicas.

Crónica de una muerte anunciada está considerada como una novela pero en realidad fue un gran trabajo como periodista que hizo Gabo al investigar el porqué de la muerte de Santiago Názar. En esta obra podemos ver desde varios puntos de vista cómo fue el ultimo día de Santiago. Dentro de esta narración podemos encontrar una cita donde habla de su esposa Mercedes Barcha con quien estuvo casado desde 1958 hasta su muerte del escritor. Tuvieron dos hijos, Rodrigo y Gonzalo. Ella fue parte importante para la Carrera de él.

Hubo un tiempo que Márquez solo se dedicó a escribir novelas hasta el día en que hizo Noticia de un secuestro. Es un gran reportaje acerca de nueve periodistas secuestrados en el principio de la decadencia del poder de Pablo Escobar antes de que se entregara al gobierno colombiano.

Gabriel García Márquez vivió hasta su muerte en México, en parte porque Colombia vivía un momento muy crítico el cual le impedía estar ahí. Fue en México donde terminó de escribir Cien años de soledad del cual ya tenía apuntes, pero fue hasta un día que viajaba a Acapulco cuando decidió regresar a la Ciudad de México a concluir el libro sin pensar en el éxito que tendría del cual también se compuso la canción Macondo de Óscar Chávez.

Gabo murió de cáncer linfático acompañado de una demencia senil misma que sufrió su mamá pero no olvidaré que aquel 6 de marzo de 1927, fecha en la que nació y con él un gran narrador, que te atrapa con su magia y a pesar de intercalar y presente y pasado en sus novelas no nos confunde, al contrario, nos atrapa más en la historia y como Juvenal Urbino le dijo a Fermina Daza cuando cayó de las escaleras yo le digo a Gabo “Sólo Dios sabe cuánto te quise”. (García, 1985)

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